La noticia se confirmó oficialmente y generó un profundo pesar en la comunidad cultural. La actriz y docente Patricia Gilmour falleció el miércoles a los 77 años, según informó la Asociación Argentina de Actores, institución de la que formaba parte desde 1975.

Desde la entidad difundieron un mensaje cargado de emoción y reconocimiento: “Su extensa trayectoria dejó una huella valiosa en la escena nacional”. Además, enviaron su acompañamiento a los seres queridos de la artista y a quienes compartían con ella la vida cotidiana en la Casa del Teatro, lugar donde residía.
Una vida dedicada al teatro, la televisión y la formación de artistas
Nacida el 2 de octubre de 1948, Patricia Gilmour construyó una sólida formación junto a maestros fundamentales de la escena argentina como Augusto Fernandes, Raúl Serrano, Lito Cruz e Inda Ledesma. Desde sus primeros pasos en los años 70, su camino artístico fue constante y apasionado, siempre ligado al teatro, la televisión y la enseñanza.
Durante su extensa trayectoria integró el elenco estable del Teatro General San Martín, donde interpretó personajes de repertorio nacional e internacional. También participó del histórico Teatro Abierto en su primer encuentro de 1981, uno de los hitos culturales más importantes del país.

Su talento la llevó además a trabajar en el Teatro Nacional Cervantes, en producciones independientes y en múltiples ficciones televisivas. Sobre los escenarios brilló en obras como La casa de Bernarda Alba, El casamiento de Laucha, Traición, Ifigenia en Áulide y El lugar perdido, entre muchas otras que marcaron su recorrido.
En la pantalla chica dejó su huella en ficciones como Guapas, Alta Comedia, Historias del corazón, Estado civil y La mujer del presidente. También participó en cine, formando parte de la película Séptimo y del cortometraje Una madre es demasiado.
Más allá de su labor como actriz, su vocación docente fue una de sus grandes pasiones. Durante más de treinta años desarrolló una intensa actividad pedagógica en espacios clave como el Centro Cultural General San Martín, la Fundación Amigos del Teatro San Martín y el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas, donde además cumplió funciones de coordinación académica vinculadas a la enseñanza teatral.
Su partida deja un vacío enorme en la cultura argentina, pero también un legado imborrable en quienes compartieron con ella escenarios, aulas y proyectos. Una vida dedicada al arte que seguirá presente en cada obra y en cada alumno que formó.