Dolor en la Scaloneta: el fallecimiento que golpea fuerte a la Selección Argentina

El fútbol argentino atraviesa horas de profunda tristeza. En medio de la intensa actividad deportiva y mientras la Selección argentina continúa con su trabajo habitual, una noticia conmocionó a todo el ambiente: falleció Ricardo Tomás Aimar, el padre de Pablo Aimar, uno de los integrantes más queridos del cuerpo técnico que lidera Lionel Scaloni.

La pérdida generó una inmediata ola de mensajes de apoyo y condolencias hacia el ex jugador surgido de River Plate, quien hoy se desempeña como asistente técnico del seleccionado nacional. El fallecimiento ocurrió tras varios días de internación en la ciudad cordobesa de Río Cuarto, donde su familia y allegados atravesaban momentos de gran preocupación.
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La noticia fue confirmada públicamente por la Asociación del Fútbol Argentino, que difundió un mensaje institucional acompañando a Aimar en este difícil momento personal. En el comunicado oficial expresaron: “La AFA, en nombre del Presidente Claudio Tapia y del Comité Ejecutivo, expresa su más sentido dolor por el fallecimiento de Ricardo Aimar, padre del jugador y actual entrenador, Pablo Aimar”.

Como era de esperarse, el mensaje se replicó rápidamente en redes sociales y generó numerosas muestras de afecto desde distintos rincones del fútbol argentino. Entre quienes se sumaron al acompañamiento estuvo el propio presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, quien dedicó unas palabras personales para el ex mediocampista.

A través de su cuenta oficial, el dirigente escribió: “Mi más sentido pésame para Pablo Aimar por el fallecimiento de su padre, Ricardo. Te envío un fuerte abrazo en este momento tan difícil. Toda la familia del fútbol argentino te acompaña y está con vos”. Sus palabras reflejaron el sentimiento de unidad y solidaridad que rápidamente se generó dentro del deporte.

Dolor en el fútbol argentino por la muerte del padre de Pablo Aimar

Ricardo Aimar, conocido cariñosamente como “Payo” entre amigos y conocidos, estaba internado en el Instituto Médico de Río Cuarto, donde recibía atención médica por problemas de salud que atravesaba desde hacía varios años. Aunque los detalles de su cuadro no trascendieron públicamente, su situación había generado preocupación en su entorno más cercano.

Más allá de ser el padre de uno de los futbolistas más talentosos que dio el fútbol argentino en las últimas décadas, Ricardo tenía su propia historia dentro del deporte. Durante gran parte de su vida estuvo profundamente ligado al fútbol del interior cordobés, donde dejó una huella importante.


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Su recorrido incluyó pasos por diferentes clubes de Río Cuarto, entre ellos Estudiantes de Río Cuarto, Belgrano de Río Cuarto, Belgrano Norte y Banda Norte. En cada uno de esos lugares fue recordado como una figura comprometida con el deporte y con su comunidad.
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Tras retirarse como futbolista, decidió seguir ligado a las canchas desde otro rol: el de entrenador y formador de jóvenes. Quienes compartieron esa etapa con él destacan su vocación por enseñar y su deseo constante de transmitir valores a las nuevas generaciones.

Hoy, mientras el fútbol argentino acompaña a Pablo Aimar y a su familia en este momento de dolor, también se rescata la figura de un hombre que dedicó su vida al deporte y que dejó una marca imborrable en el fútbol cordobés.

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